En efecto. He llegado a
leer comentarios tan absurdos como que la Navaja de Ockham, o
Principio de Parsimonia, desmonta cualquier constructo creacionista
de este tipo, pues solo ofrece evasivas e intentos de eludir la idea
de una formación natural y azarosa del universo y toda realidad,
subordinando a Dios cada nuevo descubrimiento y explicación
científica.
Vamos a ver. Seamos
lógicos, que es precisamente lo que no era Ockham cuando postuló este
principio, por mucho que se le considere el padre de la lógica. A la verdad se llega mediante un método, pero el método
en sí mismo no es ninguna verdad. El Principio de Parsimonia solo es
un método, y por ende no es ninguna verdad. Además, ni siquiera puede
ser considerado un buen método, pues es tan simplista, reduccionista
y conformista como aquello mismo que pretende negar y combatir con
él: la existencia o influencia de "otras entidades
hipotéticas", es decir, Dios.
Aún más, Ockham fue un fraile escolástico, ilustrado, que consideraba que la Iglesia Católica no premiaba su intelecto y sabiduría lo suficiente. Hablaba mucho de pobreza y humildad extremas como vía de redención cristiana pero en realidad era un envidioso de las riquezas y el poder del Papa y otros sacerdotes por lo que comenzó a despotricar de sus posesiones y sus dogmas -algo que personalmente vería bastante pertinente si no fuera por sus propias intenciones ambiciosas y por elaborar principios tan absurdos como este-. ¡Vamos, que era uno de estos curas que predicaba en favor de la pobreza y la humildad, pero que después de la misa pasaba el cepillo. Además, Ockham está considerado, aunque no oficialmente, como uno de los primeros pensadores que rechazaron los derechos naturales del ser humano. ¡A Ockam sólo le faltó declararse abiertamente ateo y materialista!

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